miércoles, 20 de mayo de 2009

fotografía cotidiana

La canilla se cae y hace estruendo. Al abrir la puerta un vaho de carcajadas húmedas e inocentes me abraza. El vapor se dispersa un poco y entro. El agua alborotada desborda por los costados de la bañera dibujando figuras en el piso. La toalla arrugada, sometida a trapo, absorve la morfología de los charcos. Santino se sumerge fabricando burbujas y el jabón se deshace en lo profundo. Sobre la superficie una esponja navega errante, mientras bailan despreocupados los juguetes y las risas en completo desorden.

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